AMELIA MARTÍ no comulga, valga la expresión, con la columna que Ignacio Ruiz-Quintano firmó el pasado Viernes Santo, «con lo que ese día representa para mí y para muchos cristianos». «Admiro su deseo de adentrarse en un concepto tan misterioso como es el de la soledad que se experimenta cuando no te queda nada, y más misterioso aún cuando esa soledad la llega...
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