Chaves y Griñán extraviaron miles de millones de euros confiados por los contribuyentes. Su trabajo era administrar, pero administraron muy mal. El «yo no sabía nada» que esgrimen contribuye a agravar el hecho, como bien dice la sentencia dictada recientemente en el caso de Kiko Hernández. Pero lo que vale para un empresario puede que no valga para un empresario...
Suscribete para leer la noticia completa:

