Jordi Pujol Ferrusola, el «hereu» comprador compulsivo de silbatos –cinco mil para pitar al Rey en la final de Copa de 2009–, reconoció ayer que el supuesto legado de su abuelo se invirtió en «láminas financieras» de titularidad «opaca», que al cabo de los años les reportaron ocho millones de euros, a repartir entre su madre y los siete hermanos. Presunta corrupción...
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