Las palabras con las que un demente reprocha al capitalismo haber matado a 150 personas deben quedar entre él y su psiquiatra
LO trágico no sabe de consuelos. Cuando es, de verdad, trágico: desgarro para el cual no hay cura y en el que no habita ningún sentido. Ninguno. Por eso, un primordial respeto humano requiere callar ante lo más enorme: eso que nos destruye...
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