Andalucía, en suma, vuelve asomarse al abismo. Como siempre. Bien está lo que mal acaba
«BIEN está lo que mal acaba», ironizaba el malévolo Jean Cocteau. Peor que lo de Andalucía, imposible. Bien está: era inexorable. Pocas sorpresas hubo anoche, para aquel que no jugara a confundir deseos con realidades. En la Andalucía de este inicio del siglo XXI, nada puede...
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