Hay que empezar a llamar a las cosas por su nombre y a tomar las medidas apropiadas a una situación de emergencia
SÓLO en Túnez tuvo éxito la famosa primavera árabe, que ahora se ve amenazada porque lo de primavera se lo pusimos nosotros, los occidentales, con esa ligereza que tantos disgustos nos ha traído. Llevados de un eurocentrismo exagerado, que nos impide...
Suscribete para leer la noticia completa:

