Alguien tenía que haber advertido a Susana Díaz de que, en televisión, la agresividad se torna contra el agresor
¡QUÉ mal dejó doña Susana Díaz a la instrucción pública! Quienes la cursamos bajo maestros y catedráticos todo rigor y claridad, nos sentimos abochornados ante el despliegue de vaciedad e intemperancia de la todavía presidenta andaluza. ¡Y qué mal dejó...
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