Aún hoy, al recordar las palabras de Rubalcaba, siento la acidez del vómito: nunca he visto exhibir el mal moral en una forma tan pura
HAY puntos en que la vida se vuelca. Y nada vuelve ya a tener sentido. En cada 11 de marzo tengo esta misma certeza de que esa fue la fecha que cerró el poco horizonte moral que quedaba aún abierto ante este pobre país, que temió...
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