QUE dos comisarios de Policía se reúnan en un bar para parlotear con el presidente de una Comunidad sobre una supuesta investigación sobre él suena raro, y más siendo el de una plaza tan relevante como Madrid. Pero que esa conversación (en principio privada, pues si fuese oficial tendría que celebrarse en un despacho o en una comisaría) acabe publicada con pelos...
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