La iconoclasia bárbara de los islamistas no se distingue demasiado de la iconoclasia refinadita del Occidente neopagano
SI los secuaces del Estado Islámico quisieran herir de veras la dulce y humanitaria conciencia del Occidente neopagano se habrían filmado apedreando perros o alanceando toros. Pero como los secuaces del Estado Islámico no son enemigos del Occidente...
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