Se le presentó a un paisano ante un chopo la misma disyuntiva que al que tenía una gallina que ponía huevos de oro. Corría el siglo XIV. Eran vigas para la construcción lo que el chopo daba. Nuestro paisano pensó; ya que sólo quien verdaderamente razona conserva la Naturaleza. Quizás por el discurrir del río, que es un sonido con el que se piensa con tanta claridad...
Suscribete para leer la noticia completa:

