Veintinueve millones siguen en Twitter a una señora con un trasero grande
HUBO un tiempo, no lejano, en que quienes copaban la vida rosa y nos entretenían con sus andanzas a los del común eran gentes con una habilidad concreta, o de tronío heredado. Algo los distinguía y les confería su celebridad. Unas veces debían su fama simplemente a una cuna privilegiada,...
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