DESPUÉS de varios años sin hacer casi nada, ahora empezamos a vivir las dentelladas del terrorismo islamista con una frecuencia que hace de ese crimen una escena cotidiana. Y lo cotidiano es algo que necesariamente llama poco la atención. Primero se empeñaron en que no se llamase al terrorismo «islamista» porque, por lo visto matar en nombre de Alá no tiene nada...
Suscribete para leer la noticia completa:

