Lo único asombroso es que Gómez todavía estuviese ahí
LA descalificación frontal, el insulto, es una baza dialéctica facilona, zafia. El exabrupto opera como una pirotecnia estruendosa, que encubre la penuria argumental de quien recurre al estacazo. Solo debe aplicarse con cuentagotas, en casos tan palmarios que suponga la constatación de un hecho empírico insoslayable....
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