El espectáculo que están dando la Liga, la Federación y el Consejo Superior de Deportes, a cuenta de sus múltiples frentes abiertos, es impresentable. Por tanto, es urgente que este triángulo –empeñado en convertir su imprescindible convivencia en un ring de boxeo– reconduzca sus relaciones, porque quienes organizan, gestionan y tutelan el fútbol están obligados...
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