La visita del Pontífice a Manila me ha conmovido enormemente. Su encuentro estuvo repleto de historias sobre menores abandonados, víctimas de abusos, drogas o prostitución. Cuando una niña le preguntó llorando: ¿por qué Dios permite estas cosas o por qué tan poca gente nos viene a ayudar?, él declaró ante 30.000 personas que no hay que tener miedo a llorar, ya...
Suscribete para leer la noticia completa:

