DESDE que iniciara su pontificado, el Papa Francisco ha contado mayormente con el aplauso del mundo, que es la compañía más perniciosa para el cristiano, según se desprende de las Bienaventuranzas (donde se nos enseña que más bien debemos ser injuriados y calumniados por el mundo, si ansiamos una recompensa grande en el cielo). Este aplauso del mundo lo ha logrado...
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