HAY una decisión que tomar y no queremos afrontarla. Nosotros: las naciones occidentales democráticas y sus opiniones públicas acomodadas en las éticas indoloras. Sociedades abiertas pero enfermas de etnocentrismo que sólo reconocen la amenaza cuando afecta a su confortable estabilidad inmediata. Es fácil alarmarse si la sangre corre por las calles de París o...
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