EL 11-S neoyorquino se ha contado de muchas maneras. Pero solo a un artista raro y fuera de radar se le ocurrió resumirlo así: «Fue un abrir y cerrar de ojos. Vino un avión del nueve largo, cortó la tarta por la cintura y las Torres Gemelas se desplomaron como el sudario vacío de un funambulista, suavemente, casi a lápiz, como el código de barras del aire, igual...
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