Continuarán riéndose en sus casas, en sus despachos, en sus herriko tabernas, en sus celdas, donde reciben un trato especial
CUANDO leía las noticias de París, con sus atentados y un reguero de muertos, me preguntaba si no era una repetición de los que nosotros sufrimos en los días de plomo de ETA, con el agravante de que, en España, no se acabó con los asesinos...
Suscribete para leer la noticia completa:

