La vida es el único don que no puede recuperarse. La vida es libertad, y la libertad ha sido siempre el testamento de todos los profetas: «Respetad a los demás como queréis que os respeten a vosotros».
Nacimos sin pedirlo, en un mundo que no elegimos y para compensar se nos dio la palabra, la libertad y la capacidad de soñar....
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