Que los presos de ETA hayan firmado un escrito en el que subrayan lo ufanos que se sienten no es nuevo. El arrepentimiento no forma parte del manual del asesino, pero el documento debería servir para que se cayeran de un guindo todos aquellos que, llevados de un candoroso optimismo, pensaron que los presos terminarían renegando de la banda terrorista. No es así,...
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