DICEN que el amor es ciego. Y más el amor de hijo. Pese a que España se dedica a veces a darles patadas en la boca, hay hispanoamericanos que siguen considerando a nuestra nación como la Madre Patria. Y que, como buenos hijos, sienten la nostalgia de su regazo. Tal ocurre en ese trozo de España que se llama Puerto Rico, mi querida isla que rodea el Contemplado...
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