EL vuelo, como casi todos los nocturnos, era tranquilo a partir del momento en que el pasaje dormitaba. Con el avión en penumbra la tripulación solía relajarse y charlar de sus cosas mientras preparaban las bandejas del desayuno, y aquella noche era inevitable que todos se añorasen a sí mismos en los preparativos de Reyes. En la escala de Helsinki había llamado...
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