EL hombre que asesinó el pasado viernes a Francisco Javier Ortega del Real no tendría que haber estado en un andén de la madrileña estación de Embajadores. De hecho, ni siquiera debería haber estado en España, toda vez que había entrado en este país de forma ilegal y en esa situación permenecía, tres años después, pese a la impecable actuación de los Cuerpos...
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