HAY en el reciente libro de Fernando Onega sobre Juan Carlos I, «El hombre que pudo reinar», una escena de potente contenido simbólico: el momento en que el rey recién abdicado, en la mañana de la proclamación del heredero, pregunta a su hijo un balbuciente «¿nos vamos?» y se retira del balcón del Palacio de Oriente en un discreto mutis camino de la Historia....
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