CON la prima de riesgo por debajo de los cien puntos, el barril de petróleo a menos de 60 dólares, las ventas de automóviles creciendo un 18 por ciento y el consumo agitado en vísperas de Reyes, negar la mejoría económica supone un empecinado ejercicio de sectarismo. Por supuesto que se trata de un crecimiento aún poco equilibrado, tímido y que beneficia sobre...
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