UNA vez que hemos escuchado las alocuciones y predicciones del Rey, Rajoy, la OCDE, Bruselas, el FMI y los heroicos tertulianos de guardia. Una vez que todos los presidentes regionales han desfilado por sus manirrotas televisiones locales, ante un abeto con bolas e impostando cara de De Gaulle para endilgar unos discursos navideños ridículos en sus ínfulas. Una...
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