En la festividad de los Santos Inocentes, la Iglesia recuerda la primera matanza de niños ordenada por un gobernante para impedir que, en algún momento, se convirtiesen en una amenaza a su poder. Bien puede decirse que aquellos niños murieron como protomártires de una fe que tardaría años en manifestarse como la más formidable fuerza liberadora de la humanidad...
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