En Navidad, el mundo cristiano celebra el nacimiento del Hijo de Dios, pobre y humilde en un portal por no haber sitio para él en la posada, que pone de manifiesto el amor de Dios por los hombres mediante la ternura que emana de aquel Divino Infante, Príncipe de la Paz, Luz del mundo, que cambió el rumbo de la humanidad... En brutal contraste con esta dulzura...
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