EN las musarañas, con un café de plástico, te dispersas en fábulas disparatadas. Por ejemplo: conscientes de que unos dirigentes fanáticos, que no aceptan diálogo alguno, quieren vulnerar la ley y destruir la nación más antigua de Europa, el Gobierno, la oposición y la Jefatura del Estado acuerdan defender su país sin fisura alguna, con un discurso único que...
Suscribete para leer la noticia completa:

