HAY gente para todo. A algunos hasta les gusta el brécol hervido, sanísimo, según enfatizan los facultativos que tutelan nuestras arterias (una de las miserias de la condición humana es que haya resultado saludable precisamente el brécol, y no las pizzas, el jamón y las patatas fritas). A otros les fascina la democracia bolivariana. Admiran a Chávez y Maduro,...
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