Con el tiempo, el fútbol ha pasado de ser un simple deporte a convertirse en todo un negocio. Mueve mucho dinero y a miles de personas, y a su vez es capaz de hacer sentir emociones que pocos deportes consiguen. Hace incluso feliz a la gente. Hasta ahí todo bien.
Lo que no se puede tolerar, sin embargo, es cuando esta pasión se convierte en violencia. Ayer moría...
Suscribete para leer la noticia completa:

