EL 9-N empieza a verse como lo presentó Mas en un principio, guardándose las espaldas: como un «proceso participativo», como una manifestación popular, algo así como otra Diada, sin efecto jurídico alguno, no como el rotundo triunfo del soberanismo nacionalista que proclamó luego. Para contradecirse ahora al decir que necesita ser refrendado por una consulta...
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