Tras dejar que su artificiosa leyenda cogiera cuerpo y ganara tirón comercial, el «pequeño Nicolás» abandona su retiro y pide paso para montar, en directo o en diferido, su particular vodevil, un thriller pasado de rosca y de intrigas que algunos medios no dudan en vender como genuino material informativo. El fenómeno no es nuevo, pero sube el listón de una prueba...
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