EL problema no es que existan los frikis. Siempre los hubo y nunca representaron una amenaza mayor. Formaban parte del paisaje cotidiano. Pero sí empieza a haber un problema cuando al friki, en lugar de llevarlo al frenopático, se le da la atalaya de una televisión o de un diario nacional. Si a ello añadimos que es entrevistado por periodistas habitualmente dedicados...
Suscribete para leer la noticia completa:

