LA política no se alimenta de verdadero o falso. Solo de verosímil. Un joven de 20 años comparece, en horario de máxima audiencia, ante los televisores. Que son hoy única verdad de lo político: o sea ninguna. E infalibles máquinas de ensamblar creencia. A mí, el reino de la verosimilitud se me hace más odioso que el de la mentira. Dedicarse a la filosofía tiene...
Suscribete para leer la noticia completa:

