LO peor de los pequeños nacionalismos no es su complejo victimista de acreedores universales, sino su congénita impermeabilidad a la ironía. Al definir estrechos ámbitos locales como sujetos políticos soberanos, los nacionalismos impiden su inserción en contextos más amplios que permitan liberar la vida regional, comarcal o municipal de sus servidumbres políticas....
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