Procedente de los despachos más soleados, Francisco Granados sigue dando muestras de su capacidad de adaptación al medio penitenciario, más sombreado y con estilo propio. Ya ha comenzado a jugar al parchís, pasatiempo habitual entre unos reclusos a los que no ha tardado en cogerles el aire y la medida para tirar los dados. A Granados se le ve muy suelto, sobre...
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