La imagen que proyectan las radios y televisiones oficiales de Venezuela es la de un país feliz y democrático. Las terminales mediáticas de Nicolás Maduro deforman hasta la náusea la realidad de una nación donde no solo faltan productos de consumo esenciales, sino –lo que es peor– las más elementales dosis de libertad. Y, sin embargo, la propaganda ha extendido...
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