EL caso de la Infanta Cristina es, teóricamente, muy fácil: no se la puede imputar por ser la hermana del Rey, ni se la puede exonerar por ello. Ni ejemplo ni ventaja, sino juzgada como cualquier otro ciudadano. Pero ahí está precisamente la dificultad: el parentesco domina sobre el resto de las consideraciones, con todas las pejigueras y suspicacias que ello...
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