A veces, circulando en un estable coche del siglo XXI por las rectas inacabables de Benavente a Astorga, a cualquier conductor le entra un irrefrenable deseo de ejercer su derecho a pisar el acelerador. La autovía es ancha, está casi vacía. Se podría circular sin problemas a 130, incluso a 140. El automóvil ni se movería. En apariencia, el peligro sería nulo....
Suscribete para leer la noticia completa:

