«Es de bien nacidos ser agradecidos», dice un refrán, y, recordando la gran fiesta que fue para muchos la beatificación de don Álvaro del Portillo en Madrid, solo tengo motivos para agradecer al beato Álvaro su ejemplo de virtudes.
En concreto, he aprendido mucho de su humildad. Pude estar con él en varias ocasiones, siempre al lado del Fundador. Años después,...
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