Cuando Jordi Pujol preguntó «qué coño es la UDEF», no se imaginaba que la Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal contaba con tan eficaces sabuesos. Si en casa del sindicalista Lanzas (caso ERE) su olfato fue capaz de detectar parte del cuantioso dinero con el que «podía asar una vaca» (su madre dixit), en una reciente operación descubrió 50 euros en un cajón...
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