VIVÍAMOS todavía en «Los mundos de Yupi», ajenos a que se fraguaba una crisis de caballo por la que todavía nos arrastramos. En una capital de provincia norteña asistí a una comida con el alcalde local, que era socialista, y con algunos concejales de su grupo. Al salir, reparamos perplejos en que había cuatro berlinas Audi aguardando a los ediles, cada una con...
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