Mi enhorabuena al nuevo arzobispo de Madrid, monseñor Osoro, quien nada más poner el pie en su archidiócesis se ha ganado a los diocesanos con palabras llenas de sencillez y bondad, mostrando el talante de querer hacerse servidor de todos desde el cargo de pastor de almas que acaba de estrenar en Madrid, procedente de Valencia. Es cierto que se parece un poco...
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