No es la vuelta a la rutina lo que te desazona sino la punzada de una inquietud, abstracta pero verosímil, de no repetirla
ESO que llaman síndrome post-vacacional, la simple angustia depresiva del final del verano, se te pasó en los primeros años de la crisis; el bombardeo de despidos a tu alrededor fue tan intenso que comprendiste pronto el privilegio de poder...
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