No se trata de las Llaves de la Iglesia que guarda el sucesor de San Pedro. Me refiero a las más modestas de las cerraduras de los templos. En un reciente viaje por Palencia, repleta de edificios religiosos con importantes valores artísticos tanto en sus fachadas como en los interiores, he tenido la desagradable experiencia –que ya había sufrido en otras ocasiones...
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