Esta afición de la izquierda a los fusilamientos empieza a ser francamente preocupante
LOS niños de mi generación, que es la de la década de 1960, igual que los de la década de 1970 y quizá parte de la de 1980, nos divertíamos con juegos que el avance de la ideología progresista hizo inaceptables. Jugábamos a «indios y vaqueros» o «polis y cacos». Un entretenimiento...
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