Si los demás no aceptan la oferta de negociar para pulir la fórmula, tendrán que contentarse con dar lecciones de ética. ¡Ellos!
LOS españoles estamos de nuevo envueltos en una de esas controversias político-escolásticas que tanto nos encantan y tan poco nos resuelven: ¿quién debe ser alcalde, el candidato del partido más votado o el que reúna más votos del resto?...
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